Albino no se explica. Se siente.
Vino sin etiquetas. Ni fuera, ni dentro.
Porque lo que no se ve también importa.
Porque hay belleza en lo que no encaja.
Porque no tener etiqueta también es una forma de decirlo todo.
Criado en Tierra de Barros, con manos curtidas y alma pura.
Albino nace de cooperativas en Extremadura.
No de bodegas de autor, sino de saber hacer colectivo.
Cada botella es un acto de generosidad embotellada,
rescatando lo auténtico, dándole la vuelta a lo tradicional.
Creemos en el vino como acto de expresión, no decoración.
En elegir(se), sin pedir permiso.
En brindar por lo que duele y también por lo que libera.
En lo que no necesita nombre, pero se siente.
En la forma mínima de decirlo todo.
Albino no es una firma, es una forma.
Una forma de mirar, hacer y brindar.
Si has llegado hasta aquí, ya sabes que esto no es solo vino.
Es una forma de estar contigo.
De decirte que sí.