Durante mucho tiempo el vino ha aprendido a responder a una pregunta muy concreta:
¿qué es lo que más gusta?
Las puntuaciones, los concursos y las guías han ayudado a construir un gusto común.
Un tipo de vino reconocible, fácil de evaluar y fácil de comparar.
Ese sistema ha ordenado el mercado.
Pero también ha producido algo curioso.
Muchos vinos han empezado a parecerse entre sí.
Aromas intensos.
Estructuras rotundas.
Sabores diseñados para impresionar desde el primer momento.
Funciona bien en una cata rápida.
Funciona bien en un concurso.
Pero el vino no siempre necesita responder a ese criterio.
Cada vez más proyectos pequeños están explorando otro camino.
En lugar de intentar gustar a todo el mundo, aceptan algo diferente:
ser más específicos.
Vinos que nacen de un lugar concreto.
De una forma particular de trabajar la viña.
De una interpretación personal del paisaje.
Eso a veces significa que no todos los paladares reaccionarán igual.
Y está bien.
Porque cuando un vino intenta gustar a todos, suele terminar pareciéndose a muchos.
Los vinos que encuentran su carácter suelen aceptar otra condición.
Ser minoría.
Pero también ser reconocibles.
Sobre Albino
Albino es un vino tinto dulce joven producido en Tierra de Barros, Extremadura. El proyecto nace de una tradición familiar vinculada al cultivo de la vid y propone una mirada contemporánea sobre el vino y el territorio.
La primera edición de Albino procede de viñedos situados en la región vitivinícola de Tierra de Barros, conocida por sus suelos arcillosos y su larga tradición agrícola.